02/08/2023 08:36
Estrategia para la Reforestación de los Bosques del Trópico Seco de Honduras
Los pastos y arbustos que se incendian en cada temporada seca, ya sea en las laderas deforestadas o en los bosques que aún se explotan en exceso o bien en las zonas de reserva, constituyen millones de toneladas de biomasa.
Biomasa que se desperdicia a través de esos incendios forestales que causan distintos perjuicios a los ecosistemas y a la sociedad.
Se deterioran más los bosques que aún nos quedan, se contamina el ambiente durante esos meses, se pierde biodiversidad, se invierte tiempo y trabajo valioso de bomberos y guardabosques para aminorar el daño que provocan los incendios y, finalmente, miles de personas resultan afectadas de las vías respiratorias y la vista debido al exceso de humo en el ambiente. ¡Algunos piensan que los humos se nos suben a la cabeza tres meses por año!
La pregunta, entonces es ¿Por qué si se va a reforestar de forma sistemática no se hace un uso adecuado de la biomasa y se la convierte en generadora de energía eléctrica, una parte; y en combustible doméstico o artesanal para usos más útiles, la otra?
Con la chapia, recolección, triturado y traslado de la biomasa a centros estratégicamente ubicados para su procesamiento, el Gobierno Central y las Municipalidades (donde se realice esta actividad) podrán generar miles de empleos durante la temporada seca y, de paso, se reducir los incendios forestales al mínimo. Por cierto, esto último, no es poca cosa.
¿Qué beneficios se obtendrán?
El primero es que se logrará una reforestación más efectiva; y la restauración de los bosques será mucho más rápida.
En segundo lugar, se podrán usar millones de toneladas de biomasa para generación de energía en poblados rurales o pequeños centros urbanos, también podrá usarse como combustible doméstico en las cocinas rurales o bien en alfarería, obtención de cal, tejas, ladrillos, etc.
En tercer lugar, se evitarán LOS INCENDIOS FORESTALES; la contaminación ambiental durante la temporada seca y con ella, reducción de daños en los bosques, reducción de padecimientos respiratorios, etc.
La ceniza, finalmente, se devuelve al suelo de los bosques de donde procede la biomasa o se le podrá dar otros usos convenientes.
En cuarto lugar, se puede usar parte de estas áreas para cultivo de granos básicos en ladera, especialmente, frijoles y maíz de primera.
En quinto lugar, se pueden organizar comunidades de (hasta) 100 familias en áreas de UN MIL A DIEZ MIL HECTÁREAS para que se conviertan en guardias forestales y hagan una explotación racional de la vegetación menor que crece bajo el bosque; así como la explotación forestal de los árboles maderables no más allá de 1% anual; así como realizar labores agropecuarias que no signifique una afectación mayor al 1% en el área núcleo de las reservas y hasta el 2% en las áreas periféricas de dichas reservas. Las viviendas se construirán con materiales locales, especialmente, piedra y madera. La fuente energética tendrá que ser fotovoltaica y eólica.
En sexto lugar, construcción de lagunas de altura y de terrazas en algunas montañas (de forma experimental) para que haya mayor retención de humedad. En estas terrazas se podrá cultivar hortalizas, plátanos o arbustos como mandarinas, aguacates, anonáceas (guanábana), limones, etc.